jueves, 17 de enero de 2008

El Trinquenio Amargo y la ciudad distópica: autopsia de una utopía

Por el Arquitecto Mario Coyula/Conferencia leída en el Instituto Superior de Arte (La Habana), el 19 de marzo del 2007, como parte del ciclo «La política cultural de la Revolución: memoria y reflexión», organizado por el Centro Teórico-Cultural Criterios • «Promover una participación popular más fuerte puede contribuir a un balance más apropiado entre la gente que sufre las necesidades, la que piensa y la que decide»

jueves, 10 de enero de 2008

Obras socialistas

Inaugurado el parque de diversiones La Isla del Coco, donde estuviera el legendario Coney Island Park. ¡Ya era hora!

martes, 8 de enero de 2008

Arquitectura de la humillación

Una reflexion acerca de la arquitectura y el poder y el caso de la Tribuna Antimperialista Jose Marti.

jueves, 3 de enero de 2008

La torre Olan

La Torre Olán (1952), de Calzada y 11, del arquitecto cubano Antonio Santana.

El Focsa




Por Espinaxiones
Estas dos ramas del saber y del progreso de la humanidad se han estancado en el 1ro de enero de 1959 junto con otras muchas. No me refiero a que falten profesionales que pudieran ser de talla extra sino el encierro por motivos políticos de todas las fuerzas económicas, intelectuales, técnicas al ser aherrojadas al carro del capricho del aferrado en jefe.
No aparece entre las maravillas pero quería referirme brevemente a la llamada Plaza de la Revolución "José Martí", antes Plaza Cívica porque los jóvenes cubanos, los extranjeros, los tontos útiles, los cómplices y otras miasmas pudieran pensar que toda su concepción y construcción es fruto de la Robolución y para recordar que forma parte de la herencia arquitectónica y cultural que encontraron los bandidos que tiranizan Cuba al apoderarse de todo el archipiélago.
El FOCSA ha sido otra victima de la dictadura. En el momento de su terminación tenia un sistema de evacuación de desechos a disposición de los habitantes de tal maravilla considerado de los mas modernos y funcionales.
Con los secretismos y guerras psicológicas contra los cubanos en que ocurren todas las situaciones en Cuba, para enterarnos de algo dependemos de radio-bemba o la lectura y escucha indirecta cuando las situaciones salen al conocimiento público y oficial por diversos motivos.
Hace aproximadamente 7 años en alguna de las campañas contra otros de los culpables de nuestros males y presuntamente aliados del imperialismo y seguramente agentes de la CIA, los malvados mosquitos Aedes Aegypti, se hicieron varios programas televisados con la vedette en jefe y otros muchos combatientes. Otra más de las epidemias de dengue que por insalubridad y deterioro general se han abatido sobre Cuba
Allí pudimos enterarnos las enormes cantidades de desechos que se acumulaban en los diferentes pisos del FOCSA. Los pocos vecinos que aun habitaban en aquellos momentos el magnifico edificio ya no tenían manera de deshacerse de la basura, de las inmundicias y simplemente venían utilizando los espacios de apartamentos y pasillos deteriorados, abandonados y deshabitados.
De los cientos de apartamentos del edificio se mantenían habitados una pequeña fracción de alrededor de 50. Se pretendió por mucho tiempo desalojar a esos ciudadanos muchos de ellos ancianos, profesionales jubilados como médicos o abogados. Algunos de ellos, tal vez la mayoría de aquellos que alguna vez invirtieron sus recursos en la compra y ventajas de tal edificio y ahora viendo convertidos sus sueños de habitantes en la pesadilla de usuarios sin propiedad ni derechos, otro espacio mas del infierno. Algunos otros aun no desalojados beneficiarios de piñatas que cíclicamente se organizan.
Este edificio ha sido objeto de numerosos planes y sueños de la pesadilla en jefe y durante algún tiempo fue fraccionado entre becarios y dirigentes del Ministerio de Educación. Otros muchos aspiraron y anduvieron por sus centros comerciales, el Bar-Restaurant La Torre, pasillos, apartamentos y ascensores. Cuando en la década de los noventa la dialéctica de destrucción-reparación tan marxista-leninista-kaxtrizta, imagino que también troskista-fascista-nepotixta, se quedó solamente con la primera componente por falta de los recursos que dejo de mandar la Invencible Unión Soviética el desastre del FOCSA se potencio.
Agreguemos que mientras la incapacidad sucio-lista bestia sus mejores galas inversores extranjeros mostraban las ventajas de la iniciativa privada con sus construcciones inmobiliarias en Miramar y otros sectores de la capital y hubiera sido la salvación del FOCSA haber aceptado las múltiples proposiciones para su rehabilitación por manos mas capaces y por supuesto muy interesadas en hacerse cargo de tan valiosa construcción lo cual hasta donde tengo conocimiento nunca fue posible por el terco en jefe en persona que alguna vez se lo entrego también al contingente Blas Roca.
Cuba, los cubanos, sus valores culturales, sus convicciones a pesar de tanta infamia no han podido ser destruidos en su totalidad y la Patria de Todos mostrara sus capacidades y los cubanos asombrarán a muchos con sus logros tan pronto termine esta larga y negra noche.
Mas sobre el Focsa:

The FOCSA (Fomentos de Obras y Construcciones S. A) is considered one of the marvels of Cuban engineering. Built in record time, just 28 months, the FOCSA was located on a square block between 17, 19, M and N streets in El Vedado. Construction began on February of 1954 and the building was completed in June of 1956. The building has 39 floors, 30 floors for apartments and 9 floors for multiple use, including a movie theater, stores, supermarket and even a TV studio. The building, 397 feet high, was made of concrete and at the time was the second tallest concrete building in the world.The typical floor has 13 apartments, 5 apartments with 3 bedrooms and maid's quarters and 8 with bedrooms and maid's quarters. The 3 bedroom apartments had a price of 21,500 pesos and the other ones were 17,500 pesos each. The price would go up 30 pesos for each higher floor.In the 1990s the FOCSA, like many other buildings in Havana, turned into an eyesore. The higher floors became vulture nests. In 2000, there was an accident involving one of the elevators, when one of the elevator's cable snapped, killing one person and injuring 3 others. Many of the families still living at the FOCSA had to use the staircase to go down because they were afraid to use the elevators that were still running.In the last few years the Castro regime has begun repairing the FOCSA. There are rumors that it plans to begin selling the apartments to wealthy foreigners.The photos below are from someone whose parents were the ownersof the Palladium Jewelry located at the FOCSA:Sales brochures for a 3 bedrooms corner apartment and for a 3 bedroom in the center of the building.

Las 7 maravillas de la ingenieria civil cubana


Por PD

martes, 23 de octubre de 2007

Nueva biografia sobre el insigne ingeniero Francisco de Albear




En ocasion del 120 aniversario del fallecimiento del insigne ingeniero Francisco de Albear y Fernández de Lara, se ha publicado por la Editorial Cientifico-Tecnica su biografia gracias a la ardua investigacion del Dr. Rolando Garcia Blanco.


sábado, 13 de octubre de 2007

Cuba al pairo: Repartos fantasmas

http://cubalpairo.blogspot.com/2007/10/repartos-fantasmas.html

Habria que añadir desde mis experiencias, los otros pueblos fantasmas [denominados asi mismo por el propio Fidel] creados por la Revolucion: Abel Santamaria, San Agustin, Alberro y Alamar, por solo menciomar las "mas importantes zonas de desarrollo urbanistico" de Ciudad de la Habana.

miércoles, 10 de octubre de 2007

El ego como arquitectura

El ego como arquitectura
por Luis Manuel García

Quienes repasen La arquitectura del poder, de Deyan Sudjic, comprobarán cómo las grandes obras han sido secreciones del poder y, especialmente, de los dictadores, quienes desconfían de la palabra –a merced de las relecturas, la nota al pie, la sequía de reediciones. La piedra, en cambio, es unívoca, invoca la eternidad.
Keops, Darío, Pedro El Grande, Saddam Hussein, Alejandro i, Mussolini: palacios, tumbas, ciudades. Las dictaduras son arquitectónicamente fértiles. Pueden satisfacer su ego sin oposición a costa del interés general. El Berlín imperial que construía Albert Speer por órdenes de Hitler. Y los siete rascacielos del hambreado Moscú en la posguerra, apodados por los rusos “los cojones de Stalin” dado el material empleado en las obras. Desde la dinastía Ming y su Ciudad Prohibida, pasando por la llanura maoísta de Tiananmen, hasta el sky line de Shanghai y Beijing. Del poder horizontal al vertical, del sagrado emperador, divinidad heredada por el secretario del Partido, al dinero como religión.
Intentos de perpetuar en piedra una visualidad del poder. Edificios antes que estatuas, reprimidas durante los cambios de régimen: las de Stalin o Lenin en Europa del Este, las de Saddam o las de los presidentes republicanos en La Habana, de las que sólo quedan, sobre su pedestal, los zapatos de bronce de don Tomás Estrada Palma.
Fidel Castro es un dictador histriónico como Mussolini, en su oratoria repetitiva, didáctica; mesiánico como Hitler; sin escrúpulos si se trata de conservar el poder, al estilo de Stalin, y tan hábil en la intriga y en tejer su propia leyenda como Mao. Y aunque, síndrome raro entre caciques de naciones pequeñas, ejerce de líder planetario, más que como constructor, se ha comportado como una brigada de demoliciones encargada de derribar las ciudades, especialmente La Habana, con la perseverancia de un Pol Pot en tempo de bolero.
En medio siglo no se ha levantado en Cuba ni un solo edificio emblemático que funcione como reforzador de identidad, como logotipo del país o la ciudad, o que, simplemente, festeje al caudillo. Lo más cercano a una arquitectura icónica serían las Escuelas de Arte, pero la obra fue detenida y en parte abandonada a la maleza. Curiosamente, el mayor edificio levantado en La Habana desde 1959, y que no sea continuación o cierre de alguna obra precedente, es la embajada de la Unión Soviética: una mole de concreto con apariencia de menhir, coronada por una extraña apófisis, como si al edificio le hubieran encajado por la azotea un bolígrafo alienígena del que asoma apenas el casquillo. Situado en Miramar, zona arbolada con elegantes mansiones y edificios de tres o cuatro alturas, es la osamenta de un tiranosaurio en una pastelería.
Han edificado insultos urbanísticos, al estilo de Alamar, en casi todas las provincias –se podría defender su carácter emblemático; yo soy más piadoso: prefiero pasarlos por alto–, pero ni un solo proyecto urbanístico sólido. Y la restauración selectiva de La Habana Vieja es la (presunta) recuperación de una memoria arquitectónica colonial, no sólo ajena, sino en franco contraste con la (presunta) ideología revolucionaria. Una escenografía prerrevolucionaria al servicio de los turistas, donde el “Comandante [aún no] mandó a parar” y no “se acabó la diversión”. La Revolución que en su día vendió sobre planos la arquitectura del porvenir, ofrece ahora al contado un pasado de diseño.
¿Es acaso voluntad de Fidel Castro, político narcisista, prendado de su propia imagen, legar a la posteridad un paisaje de ruinas? La respuesta, como los buenos cócteles, puede tener varios ingredientes.
El primero, y posiblemente el menos importante, es su extracción rural, sus modales campesinos cuando llega a estudiar a la capital y la alta sociedad no lo acepta como a un igual. Y Fidel Castro no perdona. Ni a un antiguo camarada que decidió abandonar el séquito de incondicionales –Huber Matos, Mario Chanes de Armas; ni al que demuestre la incompetencia del líder –Arnaldo Ochoa, el ministro del Azúcar Orlando Borrego; ni al carismático que robe cámara y protagonismo a la prima donna –Camilo Cienfuegos, Ernesto Guevara; ni a un jefe de Estado que no le conceda la jerarquía que él mismo se atribuye –Eisenhower, Kruschov. No perdonó a una Habana pecadora y frívola, pero donde los combatientes clandestinos, y no los guerrilleros de la Sierra, donaron la mayor cuota de mártires, Fidel Castro pretendió, incluso, arrebatarle la capitalidad del país.
El segundo ingrediente es su condición de no-estadista. Hitler soñaba con mil años de Tercer Reich, aun sin su presencia, y Albert Speer diseñó la capital del imperio. Fidel Castro desmanteló el Estado republicano y, como nunca estuvo dispuesto a someter su poder personal al imperio de instituciones que lo limitarían, se ha resistido a crear una estructura institucional, ni siquiera para que perpetúe su régimen. Es, eso sí, un político atento a la conservación del poder absoluto a costa de la felicidad y el bienestar de los cubanos; a costa de abolir y luego trucar la democracia. Optó por el voluntarismo y la improvisación como leyes supremas de la República, con periódicos cambios de rumbo: obras a medias, proyectos inconclusos, imposible planificación a largo plazo, recursos al servicio de la política o a la “iluminación” de turno. Él ha disfrutado del poder más absoluto. Hoy, ahora. No construye porvenir, porque lo sabe un territorio ingobernable.
El último componente del cóctel es la inflación de su ego. Desde muy temprano, Cuba no en su objetivo, sino su plataforma de despegue internacional. La tribuna desde donde proyectar sus ambiciones, primero continentales, y luego universales. Cuba es, también, la alcancía –fondos propios o depositados por los “países hermanos”, desde la Unión Soviética hasta Venezuela– para costear su agenda de gran potencia: un servicio de inteligencia y de relaciones internacionales hipertrofiados; la adquisición de intelectuales, sindicalistas, políticos e incluso gobiernos dóciles; la promoción de la insurgencia; la implementación de campañas internacionales, y, llegado el caso, las invasiones –armadas y desarmadas– para crear o consolidar zonas de influencia.
Fidel Castro comenzó a edificar el monumento a sí mismo en la mente de los cubanos pero, en la medida que se fueron desencantando, exportó la obra a la mente de una extensa y difuminada red de admiradores que rentabiliza su discurso reivindicativo sin padecer su práctica totalitaria. Ha construido un poder que rebasa con mucho los límites de la isla, y una imagen, una mitología, cuidadas hasta el detalle. Google arroja 2.800.000 entradas para “Fidel Castro”; siete veces más que las de “Gorbachov” y un millón más que las de “Mao Zedong”.
El Comandante no ha legado un zigurat ni una pirámide, ni un museo monumental o una torre emblemática, ni la configuración institucional de un país, ni un ideario o un Manual de Instrucciones para los fidelistas del porvenir –no hay Libro Rojo, ni Idea Juche, ni ¿Qué hacer? leninista, ni Mein Kampf. Sus discursos se han acompasado con demasiada agilidad a los vaivenes de la coyuntura. Arquitecto de su propio ego, Fidel Castro es la única obra perdurable de Fidel Castro. ~

miércoles, 3 de octubre de 2007